lunes, 31 de agosto de 2015

¿Por quién doblan las campanas?


“Nadie es una isla, completo en sí mismo; cada hombre es un pedazo de continente, una parte de la tierra. Si el mar se lleva una porción de tierra, toda Europa queda disminuida, como si fuera un promontorio, o la casa de uno de tus amigos, o la tuya propia. La muerte de cualquier hombre me disminuye porque estoy ligado a la humanidad; por consiguiente nunca hagas preguntar por quién doblan las campanas: doblan por ti”. (John Donne 1624)

 

Siempre se acaba hablando bien de los muertos. Es lo que tiene de indulgente la muerte. Siempre termina por dignificarnos. A veces han de morirse, da igual si es o no con muerte digna, para que se valoren las acciones o se justifiquen los errores de los fallecidos.

No faltan monaguillos que repican ya con ahínco las campanas, a través de los medios de comunicación,  para anunciar la muerte del Partido Andalucista. Como analistas del último minuto repiten, por enésima vez, las claves del porqué de la desaparición de este partido y sintonizan con los medios que, guardando siempre un sepulcral y alevoso silencio  sobre él, ahora se desgañitan anunciando la buena nueva de su muerte a todos los vientos. Es lo que de morboso tiene también la muerte ajena.

Pero no pueden valer las voces de sepultureros que antes no han sabido enterrar a sus propios muertos, que en todos estos años no han sabido dar valor ni conciencia a un Pueblo cuyo sentimiento nacionalista ni se acaba con el PA ni empieza con quienes quieran capitanear un proyecto nuevo con los mismos planteamientos que hace 35 años, porque ya no estamos en los ochenta.

Y este es el esfuerzo que reclamamos los andaluces que nos sentimos Andalucistas y Nacionalistas Andaluces. Ese es el acto de generosidad que reclamamos a quienes pueden organizar y  consensuar un nuevo proyecto en el que nos veamos una inmensa mayoría de andaluces representados. Sin prisas, por lo que no valen ni hacen falta los personalismos interesados y sí se hace necesaria la participación y la sensatez a la hora de elaborar ese programa, concreto y definido, que dé respuesta a las verdaderas necesidades del Pueblo Andaluz.

Esta debería ser la preocupación, y no otra, de quienes desde sus posiciones de influencia intentan una vez más hablarnos de lo que debiera haber sido y no de lo queremos que sea desde ahora en adelante.

La muerte del PA, si sabe morir decentemente, hará un daño necesario al partido que tantas veces, incluso con su propio beneplácito, le ha dado la puntilla en estos 35 años de régimen. A quien más le conviene  ahora que el PA siga existiendo es al PSOE porque, mientras esté, el Andalucismo  lo tendrán controlado, maniatado y expropiado como hasta ahora.  Pero si el PA desaparece y el Andalucismo sabe organizarse, entonces el PSOE no podrá controlar ni manipular a una fuerza que siempre va a tener enfrente cuando decida postergar a Andalucía a un segundo plano para contentar y aplacar las ansias soberanistas de otras Comunidades.