sábado, 21 de marzo de 2015

Reflexión para el 22-M

 

Rafael Alberti, en su “balada para los poetas andaluces de ahora”, se preguntaba qué cantan, qué miran, qué sienten los poetas andaluces de ahora. Y seguía preguntándose ¿Es que ya Andalucía se ha quedado sin nadie? ¿Dónde los hombres? Parece que están solos...

Hoy toca preguntar por otro tipo de poetas, no menos soñadores, no menos valientes y comprometidos, terriblemente igual de olvidados.  ¿Dónde los Andalucistas de ahora? ¿Qué miran y sienten los Andalucistas de ahora? ¿Es que Andalucía ya no tiene a nadie? ¿Dónde los Andaluces? Parece que están dormidos…

Y sin embargo nos vienen de fuera a despertarnos cada cuatro años, pero no del letargo, solo quieren hacernos mover del sofá para que acudamos a votarles. Luego, Andalucía se queda más sola que nadie, hasta otro evento electoral en que nos necesiten o a nuestro escenario o a nuestros aplausos generosos. Luego, nos seguirán tratando con ese mismo desprecio con el que se trata al que, después de utilizarlo, molesta hasta su presencia.

Inmediatamente al 22 de marzo, justo se sepan los resultados electorales y comiencen los analistas del último minuto a soltar por los medios sus conclusiones y vaticinios futuros de pactos, las entrevistas a los líderes más buscados, bien porque hayan ganado o tengan la llave de la gobernabilidad, o bien porque hayan perdido y estén preparando sus excusas  o su exención de culpas, después de que todo tipo de periódicos, cadenas televisivas y de radio mareen la perdiz hasta el infinito con el mismo interés en Andalucía que el demostrado hasta ahora, cuando termine de verdad toda esta coyuntura de medios y políticos, sedes y retransmisiones en directo y diferido,  muchos Andaluces volveremos a nuestro trabajo y a nuestras preocupaciones diarias, a nuestra lucha, al margen de los resultados electorales, para seguir buscando y profundizando en un compromiso activo que nos acerque más a valores de un Ideal Andaluz renovado y actualizado a nuestras necesidades, que no es suficiente ya, como se empeñan todos esos partidos de la subsistencia básica, con cubrir necesidades elementales, sino que deben responder o dar respuesta a otras dimensiones mucho más profundas.

Seguiremos trabajando, al margen de los resultados electorales, en exigencias de respeto y de autoestima que solo son posibles si se dan en un contexto de reconocimiento de nuestra identidad y del orgullo de pertenencia. La unidad no es que todos pensemos igual, sino que todo pensamiento, por diverso que sea, vaya encaminado a valores de autorrealización y creencias que nos posibiliten como auténtico Pueblo.

Y estos cambios potenciadores no van a venir de la mano de la política, ni de los cambios sociales que pudieran favorecer. Por eso, en la creencia de que serán los cambios culturales los verdaderos precursores de los cambios sociales, seguiremos trabajando para que en Andalucía consigamos una unidad de acción de todas las Asociaciones, Foros, Asambleas Ciudadanas, Ciudadanos de conciencia, o cualquier otra organización no política cuyos fines estén puestos en el progreso y desarrollo de Andalucía.

Ese encuentro y confluencia deben desarrollarse en un contexto de generosidad que esté por encima de individualidades y personalismos, que consensuen unos objetivos comunes que podamos afrontar en una unidad de acción.

Nuestra lucha, la lucha de los Andaluces de Conciencia, no puede pararse porque gane éste u otro partido. Al margen de los resultados que se obtengan, seguiremos peleando y luchando por alcanzar el sueño de ver a una Andalucía auténticamente libre y alejada de todos los lastres económicos y de miseria en la que nos han hundido y nos determinan, alejada de toda aculturación y de los manipuladores sociales y mercaderes de votos.

Mañana, 22 de marzo de 2015, sea lo que fuere el resultado, nosotros seguiremos gritando con todas nuestras fuerzas:  ¡VIVA ANDALUCÍA LIBRE! ¡VIVA ANDALUCÍA VIVA!
 
 

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