Rafael
Alberti, en su “balada para los poetas andaluces de ahora”, se preguntaba qué
cantan, qué miran, qué sienten los poetas andaluces de ahora. Y seguía preguntándose
¿Es que ya Andalucía se ha quedado sin nadie? ¿Dónde los hombres? Parece que
están solos...
Hoy toca
preguntar por otro tipo de poetas, no menos soñadores, no menos valientes y
comprometidos, terriblemente igual de olvidados. ¿Dónde los Andalucistas de ahora? ¿Qué miran
y sienten los Andalucistas de ahora? ¿Es que Andalucía ya no tiene a nadie?
¿Dónde los Andaluces? Parece que están dormidos…
Y sin embargo
nos vienen de fuera a despertarnos cada cuatro años, pero no del letargo, solo
quieren hacernos mover del sofá para que acudamos a votarles. Luego, Andalucía
se queda más sola que nadie, hasta otro evento electoral en que nos necesiten o
a nuestro escenario o a nuestros aplausos generosos. Luego, nos seguirán
tratando con ese mismo desprecio con el que se trata al que, después de
utilizarlo, molesta hasta su presencia.
Inmediatamente
al 22 de marzo, justo se sepan los resultados electorales y comiencen los
analistas del último minuto a soltar por los medios sus conclusiones y vaticinios
futuros de pactos, las entrevistas a los líderes más buscados, bien porque
hayan ganado o tengan la llave de la gobernabilidad, o bien porque hayan
perdido y estén preparando sus excusas o
su exención de culpas, después de que todo tipo de periódicos, cadenas
televisivas y de radio mareen la perdiz hasta el infinito con el mismo interés
en Andalucía que el demostrado hasta ahora, cuando termine de verdad toda esta
coyuntura de medios y políticos, sedes y retransmisiones en directo y diferido,
muchos Andaluces volveremos a nuestro
trabajo y a nuestras preocupaciones diarias, a nuestra lucha, al margen de los
resultados electorales, para seguir buscando y profundizando en un compromiso
activo que nos acerque más a valores de un Ideal Andaluz renovado y actualizado
a nuestras necesidades, que no es suficiente ya, como se empeñan todos esos
partidos de la subsistencia básica, con cubrir necesidades elementales, sino
que deben responder o dar respuesta a otras dimensiones mucho más profundas.
Seguiremos
trabajando, al margen de los resultados electorales, en exigencias de respeto y
de autoestima que solo son posibles si se dan en un contexto de reconocimiento
de nuestra identidad y del orgullo de pertenencia. La unidad no es que todos
pensemos igual, sino que todo pensamiento, por diverso que sea, vaya encaminado
a valores de autorrealización y creencias que nos posibiliten como auténtico
Pueblo.
Y estos
cambios potenciadores no van a venir de la mano de la política, ni de los
cambios sociales que pudieran favorecer. Por eso, en la creencia de que serán
los cambios culturales los verdaderos precursores de los cambios sociales, seguiremos
trabajando para que en Andalucía consigamos una unidad de acción de todas las
Asociaciones, Foros, Asambleas Ciudadanas, Ciudadanos de conciencia, o
cualquier otra organización no política cuyos fines estén puestos en el
progreso y desarrollo de Andalucía.
Ese encuentro
y confluencia deben desarrollarse en un contexto de generosidad que esté por
encima de individualidades y personalismos, que consensuen unos objetivos
comunes que podamos afrontar en una unidad de acción.
Nuestra lucha,
la lucha de los Andaluces de Conciencia, no puede pararse porque gane éste u otro
partido. Al margen de los resultados que se obtengan, seguiremos peleando y
luchando por alcanzar el sueño de ver a una Andalucía auténticamente libre y alejada
de todos los lastres económicos y de miseria en la que nos han hundido y nos
determinan, alejada de toda aculturación y de los manipuladores sociales y
mercaderes de votos.
Mañana, 22 de
marzo de 2015, sea lo que fuere el resultado, nosotros seguiremos gritando con
todas nuestras fuerzas: ¡VIVA ANDALUCÍA
LIBRE! ¡VIVA ANDALUCÍA VIVA!
No hay comentarios:
Publicar un comentario